sábado, 27 de julio de 2013

CRISIS EN LAS LETRAS

Extraido de La aventura de Componer, el blog de Noel Navas. 

Un artículo de Daniel Ramírez.
 
El bloguero mexicano Daniel Ramírez, psicólogo y quien se considera a sí mismo un melómano, fan de Steven Curtis Chapman y conferencista internacionalmente desconocido, escribió hace algunos meses en Nieveenverano.Com un artículo provocador. Sin pelos en la lengua, como decimos por aquí, comparte sus impresiones acerca de las letras de las canciones cristianas tanto en inglés como en español. Con tono punzante (ya verá por qué lo digo) desafía al compositor a salir de los “lugares comunes” de la composición para introducirnos a una profundidad desconocida para muchos de nosotros. Pienso que su opinión, por ruda que sea, no solo se aplica a México, sino a cualquiera de nuestros países.

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martes, 4 de diciembre de 2012

ANFITRIONES DE DIOS


Hace pocos días visitamos East Hampton en Long Island, Nueva York. A menos de 2 horas de la “gran manzana” se encuentra un paraíso de playas, faros y pueblos pintorescos que sirven de marco a las mansiones de verano de algunas de las personas mas ricas del país.
Buena parte de los asistentes a la iglesia Vida Abudante son mayordomos y amas de llaves en aquellas casas. No pudimos evitar conversar sobre los lujos y algunas excentricidades comunes de los señores a quienes ellos sirven. Me llamó profundamente la atención que la tarea común de cada uno de estos amigos es la de hacer sentir en casa a los dueños al tener al día la limpieza, alacena, jardínes y demás detalles de esos retiros veraniegos. Y aunque sus jefes son los dueños de tales lugares, ellos deben hacerles sentir como visitas especiales al atenderles con todos los detalles y gustos que requieren.
Esto me hizo reflexionar sobre Abraham y como en una ocasión fue visitado por Dios y dos personajes mas. (Génesis 18:1-4) Luego de correr a recibirlos, se inclinó y les rogó aceptar su hospitalidad. Abraham entonces les dió de comer, lavó sus pies, les dió de beber y les permitió descansar debajo de un árbol.
Eso es como ser anfitrión del dueño de la casa! Al hacerlo, nuestro padre nos recuerda un principio espiritual importantísimo. Cada creyente es casa del Espíritu de Dios. Sin embargo es necesario que aprendamos a tener una actitud diaria de “anfitrión” ante Dios.
Cómo logramos eso? Viviendo en una actitud de respeto amoroso ante del misterio de Dios viviendo en nosotros. Guardar nuestros pensamientos y actitudes, cultivando un corazón agradecido y  un ambiente de alabanza en el alma. De esa manera nunca caeremos en esa actitud errónea de “acostumbrarnos” al misterio de Dios.
Qué quiero decir con esto? Por ejemplo, he notado la especialidad con que algunas personas nos reciben la primera vez que visitamos un país. Pero al pasar del tiempo, la amistad crea un ambiente de confianza en donde se piensa que ya  no es necesario guardar los detalles. Existe el dicho que va así: la confianza rompe el saco. Se refiere al peligro de la “familiaridad”, esa confianza excesiva que hace que perdamos la perspectiva correcta en una relación. Hay padres que quieren ser los “cuates” de sus hijos, pero al hacerlo dañan la relación. Para que un padre pueda formar a un hijo, necesita darle la confianza de un amigo pero también necesita mantener un lugar de autoridad que le permita dirigir,corregir, inspirar.Lo mismo aplica a nuestra relación con Dios.
Una última reflexión. Una vez Abraham sirvió a Dios sucedió algo insólito. El Señor preguntó por Sara y seguido le dijo: Lo que has esperado por 25 años se cumplirá este año, así fue como Isaac vino al mundo.
Honra la presencia de Dios y Su favor te va a rodear siempre. Respetalo y El va a colmarte con los beneficios de su presencia.

EXTRAIDO DE:  SIGUEME

sábado, 24 de noviembre de 2012

HABILIDAD Y SENSIBILIDAD


Escrito por Matt Redman
Me gustaría trasmitirles la idea de mantener nuestra habilidad a un nivel que nos permita fluir con el Espíritu Santo. Los primeros versículos del Salmo 33 nos urgen: “Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo”. Las palabras “hacedlo bien”
significan dos cosas. Primero, que toquemos nuestros instrumentos lo mejor que podamos, habiéndonos preparado todo lo posible. Y segundo, que toquemos con sensibilidad, con la capacidad de fluir con el
Espíritu Santo mientras adoramos como congregación. Los músicos pueden tener gran técnica, pero sin esta sensibilidad se distraerán del objetivo de la adoración. Esta sensibilidad nos lleva a tocar lo que se necesita en el momento justo. Aparentemente, Eric Clapton dijo una vez que su ambición era hacer llorar a las
personas al tocar una sola nota. A veces, menos es más. También leemos en 1 Crónicas 25, sobre los sacerdotes levitas que se encargaban de la adoración en el templo: “Instruidos en el canto para Jehová” (v. 7). Aquí hay dedicación al llamado, y así debe ser con nosotros. Hagamos lo que hiciéramos, debemos hacerlo con todo nuestro corazón, pasar tiempo en el aprendizaje y el desarrollo de nuestro talento para mejorar nuestra habilidad, como expresión de nuestro amor por Dios. Tomemos clases, estudiemos,
exijámonos, aprendamos escala, acordes, combinaciones, y aprendamos a “seguir el ritmo de Dios”.
El trompetista y vocalista Phil Driscoll dijo una vez: “Intento mantener mi habilidad en un nivel que me permita fluir con el Espíritu Santo”. Como músicos, podemos expresar el corazón de Dios con nuestra música. La música es el lenguaje que Dios utiliza para hablarnos, de la misma manera en que Él se revela en toda la creación. Cuanto más aprendemos, tanto mayor será el vocabulario del que dispongamos para expresar lo que Dios dice. Estemos alertas, porque nunca sabemos dónde nos llevará el Espíritu Santo. Que nuestra adoración sea más que canciones, y que estas sean la plataforma de lanzamiento hacia algo nuevo. Por ejemplo, en momentos de intercesión Dios quizá quiera que usted exprese su corazón por una nación con los sonidos de esa cultura, así que aprenda otros estilos e instrumentos locales, y esté preparado.
En nuestros momentos de adoración en equipo, es bueno expresar nuestra adoración a Dios en conjunto, pero habrá momentos en que sentimos el impulso del Espíritu Santo para “tocar desde el alma”. Pase tiempo improvisando, cantando canciones nuevas, creando melodías para Dios. Y recuerde que todo lo que se habla también puede cantarse. Un fin de semana, durante un seminario de adoración, les pregunté a los músicos si sentían algo que proviniera del Señor. Uno de los bajistas dijo que sentía que el gozo de Dios burbujeaba. Le di mi bajo y comenzó a tocar figuras. Enseguida, los demás instrumentos se le unieron, y todos comenzamos a bailar. Todos sentimos el gozo del Señor en ese momento. También recuerdo cómo me inspiró una violinista, Ruth Fazal, que tocaba su violín mientras leíamos las Escrituras. Parecía poder
transmitir el significado de cada versículo que leíamos.

En el Antiguo Testamento vemos que se utilizaron músicos para liberar la palabra profética. En 2 Reyes 3:14 Eliseo pidió que se llamara a un arpista, y mientras este tocaba, la mano del Señor desciendió sobre Eliseo, y el profeta profetizaba. También vemos liberación, como con David cuando tocó ante Saúl. En 1 Samuel
16:23 leemos que David tomó su arpa y tocó, y entonces el espíritu maligno dejó en libertad a Saúl.
Como músicos, debemos escuchar a la banda con un oído, y con el otro oír lo que nos dice el Espíritu Santo. Trabajemos en esto y aprendamos a fluir con el Espíritu Santo.

Matt Redmann (web oficial)