domingo, 27 de septiembre de 2015

DIOS NO SE HA OLVIDADO DE TI...


Sientes que tu clamor no ha sido escuchado y que ya es demasiado tarde para remediar la situación que ahora enfrentas; has orado...y nada; la respuesta no viene y las esperanzas están totalmente perdidas. Pero una vez mas, Dios te recuerda que a lo largo de tu vida, es el quien te ha venido abriendo caminos donde tu creías que ya no habían posibilidades; y que así como lo hizo en el pasado, también lo puede hacer actualmente, no porque lo merezcas sino por su pura misericordia.

Dios es capaz de mover circunstancias naturales o personales, aunque en este momento no entiendas el porque suceden; es capaz de hacer cambios radicales y favorables que te permitan avanzar en contra de toda especulación. Es Dios quien te abre caminos donde no los hay.

Todo lo que esta sucediendo hoy es para que aprendas de depender de Dios, aunque las esperanzas ya estén totalmente perdidas, aunque ya haya pasado el plazo en que todo podía haberse solucionado; mientras tanto no reniegues, no temas ante lo que pueda venirte, pues al final comprenderás que todo es para tu bien.

Ignora las voces de todos aquellos que quieren desmotivarte, que quieren matar tu fe, que te aseguran hoy que todo esta perdido, que ya no hay nada mas que hacer.

Pon en las manos de Dios todas las áreas de tu vida, pues lo que pongas en sus manos no se echara a perder sino todo lo contrario; no serás victima de las circunstancias adversas porque su presencia continua estará velando y obrando a tu favor. Nada te sucederá por casualidad, no será casualidad que diversas circunstancias y personas se te presenten en el momento oportuno; Dios tiene su forma peculiar de actuar y tiene también su propio tiempo, su propio calendario; el poder de Dios es capaz de operar transformaciones profundas aun mas allá de tu lógica.

Así es, aunque todo amenace acabar contigo, no será así; tu situación cambiará para bien aunque ahora no vislumbres ninguna perspectiva; nunca es tarde para Dios, aunque tu veas que se demora por algún tiempo; no te desesperes, ni desilusiones, ni temas, pues lo que esperas llegara a ti. Confiésalo que así será, pero es necesario que tu fe y tu paciencia maduren.

Todo esto fortalecerá tu fe y la fe de los que te rodean; será motivo para que los que no creen, crean; será motivo para que la gloria y el poder de Dios se manifiesten de manera obvia. Es en ese momento en que el poder de Dios se magnificara.

Descansa en las promesas que Dios tiene para ti, en las que te tiene para tu vida presente y para tu vida futura.

Espera. Dios no se ha olvidado de ti...

Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, pues que tú mi siervo eres: Yo te formé; siervo mío eres tú. Oh Israel, yo no me olvidaré de tí. Isaías 44:21

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti. Isaías 49:15

viernes, 7 de agosto de 2015

AGRADECER VS. PEDIR



La niña de tres años oro así (textual): “Señor Jesús, gracias por mi fiebre y gracias por mi mama que está trabajando lejos. En el nombre de Jesús, Amen."
Simple. Sencilla. Una oración corta, penetrante.
Agradecer a Dios por una enfermedad que nos está agobiando no es algo muy común, quizás lo último que se nos cruce por la mente sea agradecer. Primero pedimos sanidad y nos quedamos esperando a ver qué sucede. La actitud de agradecer se puede ejercitar diariamente, en lugar de pedir insistentemente (que no esté mal tampoco). La niña agradeció dos motivos, una enfermedad que ella tenía y una distancia materna que también sufria, aunque fuera unas pocas horas, extrañaba a su mama. 
El poder de la alabanza y gratitud a Dios en medio de cualquier contexto personal, produce cantidad de maravillas, que solo el poder Dios puede hacer. 
Mi hija Julieta fue sana de la fiebre una hora más tarde. Ahora me pregunto ¿Por qué Jesús dijo que debemos ser como niños? Porque si lo ponemos en práctica, Dios responderá. Lo creo. 


“Dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. “ (Ef. 5:20)


MF