domingo, 8 de noviembre de 2015
domingo, 27 de septiembre de 2015
DIOS NO SE HA OLVIDADO DE TI...
Sientes que tu clamor no ha sido escuchado y que ya es demasiado tarde
para remediar la situación que ahora enfrentas; has orado...y nada; la
respuesta no viene y las esperanzas están totalmente perdidas. Pero una vez
mas, Dios te recuerda que a lo largo de tu vida, es el quien te ha venido
abriendo caminos donde tu creías que ya no habían posibilidades; y que así como lo
hizo en el pasado, también lo puede hacer actualmente, no porque lo merezcas
sino por su pura misericordia.
Dios es capaz de mover circunstancias naturales o
personales, aunque en este momento no entiendas el porque suceden; es capaz de
hacer cambios radicales y favorables que te permitan avanzar en contra de toda
especulación. Es Dios quien te abre caminos donde no los hay.
Todo lo que esta sucediendo hoy es para que
aprendas de depender de Dios, aunque las esperanzas ya estén totalmente
perdidas, aunque ya haya pasado el plazo en que todo podía haberse solucionado;
mientras tanto no reniegues, no temas ante lo que pueda venirte, pues al final
comprenderás que todo es para tu bien.
Ignora las voces de todos aquellos que quieren
desmotivarte, que quieren matar tu fe, que te aseguran hoy que todo esta
perdido, que ya no hay nada mas que hacer.
Pon en las manos de Dios todas las áreas de tu
vida, pues lo que pongas en sus manos no se echara a perder sino todo lo
contrario; no serás victima de las circunstancias adversas porque su presencia
continua estará velando y obrando a tu favor. Nada te sucederá por casualidad,
no será casualidad que diversas circunstancias y personas se te presenten en el
momento oportuno; Dios tiene su forma peculiar de actuar y tiene también su
propio tiempo, su propio calendario; el poder de Dios es capaz de operar
transformaciones profundas aun mas allá de tu lógica.
Así es, aunque todo amenace acabar contigo, no será
así; tu situación cambiará para bien aunque ahora no vislumbres ninguna
perspectiva; nunca es tarde para Dios, aunque tu veas que se demora por algún
tiempo; no te desesperes, ni desilusiones, ni temas, pues lo que esperas
llegara a ti. Confiésalo que así será, pero es necesario que tu fe y tu
paciencia maduren.
Todo esto fortalecerá tu fe y la fe de los que te
rodean; será motivo para que los que no creen, crean; será motivo para que la
gloria y el poder de Dios se manifiesten de manera obvia. Es en ese momento en
que el poder de Dios se magnificara.
Descansa en las promesas que Dios tiene para ti, en
las que te tiene para tu vida presente y para tu vida futura.
Espera. Dios no se ha olvidado de ti...
Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, e Israel, pues
que tú mi siervo eres: Yo te formé; siervo mío eres tú. Oh Israel, yo no me
olvidaré de tí. Isaías 44:21
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para
dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me
olvidaré de ti. Isaías 49:15
viernes, 7 de agosto de 2015
AGRADECER VS. PEDIR
La niña de tres años oro así (textual):
“Señor Jesús, gracias por mi fiebre y gracias por mi mama que está trabajando
lejos. En el nombre de Jesús, Amen."
Simple. Sencilla. Una oración corta,
penetrante.
Agradecer a Dios por una enfermedad que
nos está agobiando no es algo muy común, quizás lo último que se nos cruce por
la mente sea agradecer. Primero pedimos sanidad y nos quedamos esperando a ver qué
sucede. La actitud de agradecer se puede ejercitar diariamente, en lugar de
pedir insistentemente (que no esté mal tampoco). La niña agradeció dos motivos,
una enfermedad que ella tenía y una distancia materna que también sufria,
aunque fuera unas pocas horas, extrañaba a su mama.
El
poder de la alabanza y gratitud a Dios en medio de cualquier contexto personal,
produce cantidad de maravillas, que solo el poder Dios puede hacer. Mi hija Julieta fue sana de la fiebre una hora más tarde. Ahora me pregunto ¿Por qué Jesús dijo que debemos ser como niños? Porque si lo ponemos en práctica, Dios responderá. Lo creo.
“Dando gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. “ (Ef. 5:20)
MF
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