domingo, 2 de octubre de 2016

¿QUE TIENE DE ESPECIAL CANTAR LOS DOMINGOS?

La gente canta en todos lados.
En sus coches, en la ducha, en coros, en los partidos de fútbol; en los cumpleaños, en las bodas y los funerales; en los conciertos de rock, en musicales y óperas; cuando hay sol, cuando llueve, cuando hay una tormenta; por la mañana, tarde y noche.
Pero cuando la iglesia se reúne el domingo por la mañana (o sábado por la noche, etc.), nuestras voces terrenales se unen a los coros celestiales y el canto es como ningún otro. No puedo contar el número de veces que me he conmovido al unir mi voz al poderoso, inspirador, imponente, fuerte y bello canto de mi congregación.
Pero a veces nuestro sonido no es tan bonito, es vacilante y débil, fuera de tono y de tiempo. ¿Qué debemos hacer entonces?
Hemos respondido a esto tratando de hacer excelente nuestra música, nuestro arte y nuestros medios tecnológicos, pero eso no resuelve automáticamente nuestros problemas. Nuestra música puede sonar mejor pero nuestra adoración puede ser peor.
Mi objetivo en este comentario no es criticar a los estilos de música o formas litúrgicas. Más bien, quiero hacer notar algunas de las diferencias entre las personas que se reúnen para cantar y la iglesia cantando. Quiero recordar quiénes están cantando, por qué están cantando y a Quién le están cantando. En otras palabras, quiero hablar acerca de cantar como iglesia.
Una de las razones principales por las que nuestro cantar sale mal es porque nuestra doctrina de la iglesia —o nuestra eclesiología— están errada. Ha sido minimizada, distorsionada, o simplemente no existe. Nos olvidamos que la iglesia le pertenece a Jesús, no a nosotros. En la primera carta a los Corintios, Pablo dice que Dios destruirá a los que destruyen su iglesia (1 Cor. 3:17). Esa es una palabra que nos hace pensar. Parece que algunas iglesias hoy en día están siendo destruidas, poco a poco, a través del liderazgo musical que confunde lo que pasa los domingos por la mañana con otra cosa.

Lo que la Iglesia es y no es

Recientemente, empecé a hacer una lista de las distinciones entre cantar, por ejemplo, en un concierto, y cantar en la iglesia. Esto no es exhaustivo, pero he tratado de incluir algunas de las áreas más comunes de confusión posible. Cada punto resalta lo que la iglesia no es y lo que Dios tenía pensado que fuera.
1. En primer lugar, la reunión dominical no es un grupo de gnósticos que no se ven afectados por el entorno físico y material. Espacios bonitos, comunicación efectiva, expresiones artísticas que no distraigan, sistemas de sonido confiables, talento musical, y otros elementos prácticos pueden hacer nuestras reuniones más impactantes y edificantes. Dios usa medios físicos que se expresan a través de dones espirituales para cumplir sus propósitos en la iglesia (Hch. 6:1-61 Cor. 6:24-26Rom. 12:6-8). Aunque no los necesita, Él elige usarlos.
2. La reunión dominical no es un grupo de personas que se reúnen una vez a la semana, pero cuyas vidas rara vez se frecuentan en otros momentos. La iglesia es el cuerpo de Cristo y es un templo construido en conjunto, donde habita Dios (Ef. 1:22-23Ef. 2:19-221 Pe. 2:4-5).
3. La reunión dominical no es un grupo homogéneo de personas que compran en las mismas tiendas, juegan los mismos video juegos, tienen las mismas listas de reproducción de iTunes y usan el mismo estilo de ropa. La iglesia es una entidad sobrenatural, formada por personas de diversos orígenes, culturas, etnias y clases sociales, que han sido unidas entre sí a través de la muerte sustitutiva de Jesús en la cruz por sus pecados (Ef. 2:11-161 Pe. 2:9-10).
4. La reunión dominical no es una compañía de producción que ofrece un evento semanal con una puesta en escena, efectos de iluminación y video. La iglesia es el lugar donde reside el tesoro del evangelio de Cristo brillando a través de vasijas de barro, y donde nuestra confianza radica en la demostración del poder del Espíritu. Ese poder se muestra principalmente a través de la debilidad de nuestra predicación y no por medio de la ostentación de nuestras producciones (2 Cor. 4:71 Cor. 2:3-5).
5. La reunión dominical no es una conferencia teológica que solo pretende llenar la cabeza de la gente con conocimiento, sin lograr dar forma o afectar sus pasiones y deseos. La reunión dominical nos da la oportunidad de gritar de alegría mientras cantamos dando gracias en nuestros corazones a Dios (Sal. 71:23;Col. 3:16), mientras que el Espíritu nos transforma a la imagen de Cristo, de un grado de gloria a otro (2 Cor. 3:18).
6. La reunión dominical no es un concierto donde artistas dotados entretienen a un grupo de espectadores pasivos. La iglesia se reúne para la edificación de los unos a los otros, para motivarnos al amor, a las buenas obras y equiparnos para las diversas obras de ministerio que Dios nos ha asignado (1 Cor. 14:12Heb. 10:24-25Ef. 4:11-16). Cada miembro es valioso, incluso los “impresentables”, y cada miembro debería cantar, aunque no necesariamente con un micrófono (1 Cor. 12:14-26Ef. 5:19).
7. La reunión dominical no se centra principalmente en lo que sentimos, lo que pensamos, o en cómo la estamos pasando. La iglesia es un pueblo único y santo, apartado para el expreso propósito de llamar la atención sobre la grandeza y la bondad de un Dios verdadero que nos ha llevado de la oscuridad a la luz a través de la expiación sustitutiva de Cristo (1 Pe. 2:9-10). Los dos sacramentos que hemos recibido (bautismo y la Cena del Señor) atraen nuestra atención de manera sencilla y poderosa, para honrar a Dios y su obra, no las nuestras (Rom. 6:1-41 Cor. 11:23-26).
8. La reunión dominical no es una plataforma para el ministerio personal o un escalón para una carrera musical. Los líderes de la iglesia y los músicos están destinados a modelar el corazón del apóstol Pablo: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como siervos de ustedes por amor de Jesús” (2 Cor. 4:5).
9. La reunión dominical no es un negocio o franquicia de comida rápida, motivada por principios prácticos para la comercialización y el éxito financiero. La iglesia es el terreno de Dios y Su Templo. El crecimiento normalmente lleva tiempo y Dios se preocupa por los medios que usamos para lograr ese crecimiento (1 Cor. 3: 9-111 Cor. 3:16-17).
10. La reunión dominical no es un lugar para empujar los límites de la creatividad con tal de hacer algo nuevo. Es un lugar en el que los líderes buscan comunicar fielmente el evangelio que ellos han recibido de Dios mismo (1 Cor. 4:1-2Gál. 1:6-9). Mientras que la creatividad puede ayudarnos a proclamar las verdades de la Palabra de Dios y el evangelio de una manera fresca, el medio no está destinado a eclipsar, distraer o distorsionar el mensaje.
11. La reunión dominical no es una galería de arte, que da más valor a los medios audiovisuales que a la predicación y proclamación de la Palabra. La iglesia se construye, se sostiene y crece por la predicación fiel de la Palabra de Dios y el evangelio (Sal. 19: 7-112 Tim. 4:1-2Rom. 10:17).
12. La reunión dominical no es una obra de teatro, dirigida por actores cuyas palabras y acciones no se parecen a sus vidas diarias. Al cantar, la Palabra de Cristo debe morar en nosotros abundantemente, motivándonos a decir y hacer todo en el nombre de Cristo para la gloria del Padre (Col. 3: 12-17).
Efesios 3:10 dice que la iglesia da a conocer la multiforme sabiduría de Dios a los principados y potestades en los lugares celestiales. Cuando damos prioridad a los valores y a las prácticas mundanas, o al ejercicio de nuestras propias preferencias, estamos teniendo en mayor estima la relevancia cultural y no estamos revelando la sabiduría de Dios, pero nuestra propia necedad. La forma en que dirigimos nuestros servicios de adoración está integralmente e ineludiblemente ligado a nuestra teología.
Siempre van a existir diferentes perspectivas sobre la forma en que la iglesia debía cantar. Pero al final del día, nuestro canto será más satisfactorio, edificante y exaltará mejor a Cristo, si nuestros pensamientos provienen de las palabras de Aquél que nos dio, en primer lugar, una canción para cantar.
POR BOB KAUFLIN

sábado, 27 de agosto de 2016

LA ADORACION

Escrito por John McArthur

Pablo dijo a los filipenses: “…nosotros somos…los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne” (Fil. 3:3). Juan 4:23 dice: “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad”. Somos llamados a ofrecer nuestro cuerpo como un sacrificio vivo a Dios en un acto santo de adoración (Ro. 12:1). Pedro dijo que somos “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5)

 Cuando usted va a la iglesia, ¿piensa de verdad acerca de los himnos que canta o medita en las cosas que escucha, que están enseñando y predicando? Usted necesita cultivar un corazón que adora. Y su adoración no debiera estar limitada a cuando va al templo. El culto que se celebra en el templo debiera ser el catalítico que le mueve a adorar en todo tiempo. En The Ultimate Priority [La prioridad final] (Chicago: Moody, 1983) yo decía que adoramos mejor cuando somos completamente obedientes. Obediencia es la definición básica de adoración. Al igual que la obediencia, la adoración tiene que ser una forma de vida en vez de solo un ejercicio religioso de los domingos. 
 

Hebreos 10:22 nos invita a que nos acerquemos a Dios. Santiago 4:8 es más específico: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. ¿Se ha acercado usted alguna vez a Dios con prisas? ¿Permite usted que su corazón y mente asciendan cuando escucha los himnos, la lectura de las Escrituras o la oración? ¿Medita usted con profunda devoción? Recuerde, tenemos que ser un pueblo que adora.




Extraído del libro, “El Plan del Señor Para La Iglesia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.

lunes, 20 de junio de 2016

ADORACION

La palabra griega usada para identificar la adoración en la Biblia son: “eusebeo y proskuneo”

Temer a Dios y guardar sus mandamientos
Eusebeo: actuar piadosamente hacia.
Proskuneo: hacer reverencia, postrarse, suplicar, dar obediencia a… se usa de un acto de homenaje o de reverencia.

Obviamente que se no solo se refiere a Dios, sino que a veces usado para los que adoran a  otros ídolos.

Es interesante observar que el concepto de lo que es La adoración a Dios, no se encuentra en ningún pasaje de la Biblia. Por eso considerando los verbos anteriores, nos damos cuenta que no queda limitada a la alabanza, y puede considerarse como el reconocimiento directo de Dios, de su naturaleza, atributos, caminos y demandas, ya bien por el derramamiento del corazón en alabanza y acción de gracias, o bien mediante actos ejecutados en el curso de tal reconocimiento.

Entonces, que es la adoración? 

La meta final de Dios para el hombre. Exaltar a Dios hasta lo mas alto. Contar cuan grande es El a traves de todo lo que hacemos. 
(Amaras a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu alma) abarca todo lo que somos.

Filipenses 3:3: “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos (látris ; ministrar (a Dios), rendir homenaje : rendir servicio, siervo, culto.) a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.”

No podríamos tener una relación con Dios, si antes no nos convertimos a El, por eso luego solo viviremos para adorarle en cada momento de nuestra vida con cada cosa que hacemos.
Muchos creen que la meta de Dios es que evangelicemos el mundo, pero yo pregunto: ¿Existiría la evangelización si antes no hubiese existido la adoración?
O en otras palabras como podemos contagiar a otros del Dios que adoramos, si antes no tenemos pasión por adorarlo.
Todo comienza con Dios y termina con Dios. No con los hombres. 

Una actitud correcta de un verdadero adorador es ser obediente y piadoso. 

Cuando una persona obedece a Dios da con ello la única evidencia posible de que en su corazón cree a Dios. Es una evidencia de la nueva vida que tenemos en Cristo. Obviamente que es la persuacion de la verdad lo que resulta en fe (o sea creemos porque fuimos persuadidos de que la cosa es cierta, algo no llega a ser cierto porque se crea en ello).
Obedecemos porque Dios asi lo manda. (Deut. 13:4)
La forma correcta segun Eclesiastes 12:13 es temer a Dios y guardar sus mandamientos. 
Todo esta centrado en nuestra relación con Dios, con su palabra que nos enseña como es Dios. Salomon al final de sus días se da cuenta que todo pierde importancia ante la decisión de Temer a Dios y guardar sus mandamientos. Nuestra responsabilidad ante Dios es eterna e irrevocable.

Ser piadoso es otra característica de aquellos que adoran a Dios en verdad. Se le puede llamar “devoción a Dios” (en griego la palabra Eusebeia), la Versión Popular lo traduce “devoción”.
Los escritores seculares decían que la piedad es una actitud correcta hacia Dios.
La piedad es una actitud hacia Dios que implica: el temor de Dios, el amor a Dios y el deseo de Dios.
William Law: “La devoción significa una vida entregada a Dios. Es un hombre piadoso.. quien ya no vive según su propia voluntad.. sino según la voluntad de Dios; quien considera a Dios en todo, quien sirve a Dios en todo...”.
John Murray: “A quién o qué adoramos determina nuestra conducta”.

La adoracion es la meta final de Dios para el hombre. Es exaltar hasta lo sumo la grandeza de Dios en todas las situaciones que nos rodean. 
Acompañando nuestra vida de adoración con la oracion y la lectura biblica, nunca estaremos caminando lejos de lo que significa ser un verdadero adorador. 

Bendiciones. 

Martin Fonseca